“Los celos son posesión, no importa como quieran pintarlos. Es asfixiar al otro en nombre de un amor enfermizo”
Walter Riso
Comencemos definiendo la palabra “celos” cómo un estado emocional de ansiedad que vive una persona y se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee o tiene (en este caso hablamos específicamente de una pareja).
Hasta cierto punto los celos son una característica que ha estado en los seres humanos desde tiempos remotos en la historia; sin embargo hay una gran diferencia entre los celos “normales” (por así llamarlos) y los que carcomen (patológicos).
Menciono que los celos en cierta medida son normales e incluso necesarios, ya que si no los sintiéramos sería un gran indicio de que no nos interesa nuestra pareja, ¿Quién no ha sentido celos en alguna ocasión al ver a su pareja platicando mucho con alguien que sabemos que está interesado en ella?
Los normales los encontramos en toda pareja, ya que siempre existe el riesgo latente de perderla, la diferencia entre ambos radica en que los celos normales se presentan “porque hay evidencias” de nuestra preocupación, un ejemplo claro sería: “ver a mi pareja platicando con un ex novio”, “me mintió sobre algún lugar donde fue”, pero no pasa de ahí de una pequeña preocupación.
Por otro lado los celos “patológicos” esos que carcomen y destruyen se caracterizan por: ser un sentimiento muy intenso y persistente de hostilidad, abandono, depresión que se instalan en la vida de la persona; sin que ésta sea capaz de darse cuenta que es excesivo.
Otra característica muy importante son “los pensamientos erróneos que tienen constantemente” al igual que “sentimientos equivocados” es este tipo de celos “no hay evidencias” que infunden el sentimiento de angustia y temor; esto es generado por la imaginación y por terceras personas inexistentes.
La persona que sufre esta patología no imagina la vida sin el otro, piensa que no conocerá a nadie más ni muchos menos se podrían enamorar de otra persona e incluso que nadie se puede enamorar de él/ella. El celoso se caracteriza principalmente porque para él “Existe un rival”.
Es muy probable que la relación se vuelva hostil y muy insoportable para ambos, por un lado el que sufre estos celos no vive con tranquilidad ya que sus pensamientos y emociones lo traicionan constantemente, no lo dejan disfrutar la vida por estar todo el tiempo pensando “que hará el otro” “con quien estará” “que tal y me está mintiendo” “porque no me ha llamado” etc.
Y la pareja del celoso, también lo sufre ya que es contantemente vigilado con llamadas, mensajes, preguntas e interrogatorios, necesita todo el tiempo comprobar lo que está diciendo para que su pareja no le haga ningún reclamo y no desconfíe más de él.
Es de suma importancia identificar si estamos sufriendo esta patología o si nuestra pareja lo está haciendo y buscar ayuda profesional para poder trabajarlo y controlarlo.
A continuación les dejo un breve pero funcional ejercicio que suelo utilizar en terapia con pacientes que son excesivamente “celosos” donde nos enfocamos principalmente a cambiar nuestros pensamientos y de tal forma el malestar emocional irá disminuyendo.
Instrucciones:
Ejemplo 1. Le mande un mensaje a mi novio y no me contestó, seguramente está con alguien más o ya no le intereso.
Ejemplo 1. Le mandé mensaje a mi novio y no me contestó, probablemente le salió un imprevisto o está muy ocupado.
Ejemplo 1.
Esto lo iremos haciendo diariamente, con cada situación que se les presente; de esta forma iremos aprendiendo a cambiar la forma de pensar y disminuyendo el malestar que nos ocasiona pensar como antes. Al principio será complicado; pero después será parte de nuestro repertorio el pensar más funcional y saludablemente.
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